CÓRDOBA.- Jugadores, dirigentes, encargados del predio, cuerpo técnico... Todos ellos estaban contemplados en el siempre olvidable último entrenamiento antes de los partidos. Sin embargo, Dante Barrionuevo, tucumano de 38 años viviendo en Córdoba, se mandó hasta el predio de Belgrano y presenció el ensayo pegado al alambrado.
"Siempre que vienen los vengo a ver", dice Barrionuevo, oriundo más precisamente de Tafí Viejo que hace años conoció a una cordobesa, Claudia Forcher, y debió partir de su tierra. "De acá no me hice hincha de ningún club, soy sólo 'decano'", dice el hombre que se escapó de su laburo para ver a sus ídolos. "Lástima que no pude traer a mi hijo", se lamentó, mientras Ignacio, el pequeño, estaba en la escuela.
Barrionuevo vivió en la provincia de Santa Cruz, se recibió de técnico radiólogo pero finalmente terminó vendiendo autos, tal como lo hace en Córdoba. El fanático fue con gusto a alcanzarles las pelotas a los jugadores cuando la tiraban afuera. "De paso hago ejercicio", bromeaba. Para Atlético fue una práctica más. Para él, no. (Enviado Especial)